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Cultura¿Por qué invertir en una competencia cervecera? (Primera Parte)

No pocas veces he escuchado a compañeros cerveceros decir “yo no gasto en entrar a concursos porque siempre ganan los mismos” o “es una pérdida de dinero, solo ganan los que organizan”, y así como estas expresiones muchas más por el estilo. Para muchos cerveceros, las competencias cerveceras no significan absolutamente nada y consideran que es un gasto de dinero infructuoso, nada más alejado de la realidad.

La primera vez que Cerveza Demonio entró a una competencia cervecera fue por allá del 2014, justamente en Copa Cerveza México y esto fue animados por los resultados alcanzados a nivel amateur el año anterior, 2013, también en Copa Cerveza México en donde conseguimos una medalla de plata con la receta que actualmente usamos con Demonio Blanco. En ese año, 2014, logramos obtener medalla de Oro en la categoría de Cervezas Porter con Demonio Café, una english Porter ligera con notas a café que se acoplan al estilo.

Y es aquí en donde las razones para inscribirse en una competencia cervecera comienzan a tener peso. Cuando comenzamos nuestras aventuras en el mundo cervecero nos conformamos con tener los insumos y las herramientas necesarias para crear la refrescante bebida. Pocas veces la primera pregunta es “¿qué estilo voy a hacer?” y mucho menos nos preguntamos “¿cómo se supone que debe saber ese estilo?”. Entrar a una competencia cervecera nos plantea el primer reto para todo cervecero: ¿mi producto se apega a lo que se supone que las guías cerveceras indican? Yo se que muchos dicen “a mi no me interesa lo que BJCP diga, a mi me gusta mi cerveza como está” y tienen toda la razón para decirlo así, cada quien su gusto por la cerveza. Sin embargo, cuando salimos de ese círculo en el que nos movemos y nos abrimos a otros cerveceros o a otros clientes y ellos nos comienzan a retroalimentar (o mejor dicho, a hacer pedazos) no nos gusta lo que nos dicen. En este sentido, la retroalimentación que los jueces de una competencia cervecera nos proporcionan se convierten en herramienta muy útil a la hora de revisar nuestras recetas y nuestros procesos cerveceros. Si bien es cierto que los jueces no son infalibles, también es cierto que confiamos en los conocimientos y en el entrenamiento sensorial que ellos pueden tener. Así, cuando revisamos una hoja de calificación que nos fue enviada por la competencia, podemos analizar los datos y poner manos a la obra para mejorar nuestro producto.

Evidentemente no se trata de hacer mi cerveza como a los jueces les gustaría que fuera, no,nada de eso. Sino de atrevernos a poner en manos, o en este caso, en la boca y nariz, de otros lo que nosotros hacemos y dejarnos retroalimentar por su experiencia y por sus conocimientos.

Como yo lo veo, entrar a una competencia cervecera equivale a llevar tu coche a que un experto te diga su precio de venta. Dicho carro podrá tener el valor sentimental que tu quieras y quizá para ti valga millones, pero la realidad es que no valdrá mucho mas allá de unos miles de pesos. Si esos miles no son lo que buscas, no vendas tu carro, quédatelo y disfruta los recuerdos.

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